Historias de aventuras



Mujer mágica silueta

Déjate llevar

¿Dónde me llevas?
Silencio, sígueme.

No pude hacer otra cosa que callar y seguirla.
Caminaba con paso firme. Irradiaban de su piel destellos azules y blancos. Los zarzales se encogían al verla llegar para no arañarla. Los pájaros, posados en las ramas, observaban el balanceo de ese hermoso ser que se deslizaba suavemente entre los árboles, posando sus delicadas manos en las cortezas. Estos, al ser acariciados por las llemas de sus dedos, se estremecían desde las raíces a las puntas de las hojas, creando una sinfonía entremezclada de placer y clamor.

Se dió la vuelta y fijó los ojos en mi. No podré olvidar jamás esa mirada, pues todo cobró sentido en un instante. Aún siento en el pecho lo que me transmitió sin palabras, el maravilloso regalo que depositó en el más profundo recodo de mi ser, lo que despertó y desencadenó en un instante en el que el tiempo dejó de existir, donde sólo había verdad.

Todo está donde debe estar.

duhnn



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El lugar era oscuro, y olía a humedad. El silencio alrededor era rotundo, penetrante, absoluto. No podía ver nada a su alrededor.
Se percató de que un hilo de luz entraba a unos diez metros de altura, sobre el nivel en que él estaba. Antes de siquiera pensar en alcanzar esa pequeña abertura, sabía perfectamente que no llegaría, que no estaba en ese lugar por casualidad. Ahora, debía encontrar la forma de salir de allí, y sabía que la aventura de conseguirlo, sería merecedora de un relato épico que algún día se escribiría en libros, y los lectores creerían que todo fue producto de la imaginación de un escritor...
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