Historias de aventuras



Buscando inconscientemente el dolor

Buscando el dolor

Vamos inevitablemente buscando nuestro destino. Buscamos el dolor, el placer, la alegría, la soledad, la enfermedad e incluso la muerte.
Somos responsables de la gran mayoría de los desastres que nos pasan. Somos responsables tanto de la alegría como del dolor que atraemos a nuestras vidas.

Hay hechos que ocurrirán sin importar qué hagamos o decidamos, pues no podemos controlar todo lo que sucede a nuestro alrededor. Pero lo que sí podemos hacer es decidir cómo tomárnoslo, decidir qué hacer, decidir como llevar la situación y eso cambiará el curso de lo que venga más adelante.
A este mundo vinimos a aprender y a sufrir, a hacernos fuertes, a ganar experiencia. Este mundo es una escuela, tu escuela.
Deja de ser quien deberías ser y sé tú mismo.
Tú eres la única persona que puede cambiar tu destino. Tú eres el único ser que puede liberarse, sanarse y educarse.
Si no eres capaz de ser quien realmente quieres ser sin importar sus consecuencias, no te quejes luego de que no te gusta en qué te has convertido.
Siempre hay otro lugar donde empezar, siempre hay una vida en otra ciudad esperándote, siempre habrá magia si la buscas.
Decide dónde quieres atarte y por qué lo haces. No olvides cómo se deshace el nudo para volver a partir. Rompe la cuerda si es necesario y sigue navegando. Decide qué llevarás contigo y qué dejarás atrás.

Deja de comer la basura prefabricada, manipulada y enlatada que te dan y come lo que comería un animal, frutas, verduras, semillas, algún que otro animal de vez en cuando si quieres y eres capaz de cazarlo y quitarle la vida con tus propias manos.
Recuerda que ante todo, eso es lo que eres, un animal. Un ser libre y grande, un ser maravilloso, eterno, salvaje, envuelto por una energía radiante que está apagada por cómo piensas, por tus miedos, por cómo comes, por tus inseguridades, por no darte cuenta que el daño que te haces a ti mismo me lo haces a mí, y se lo haces a la Tierra que pisas.
Olvida lo importante que eres, porque es mentira. Eres tan importante como las hormigas que pisas sin querer cuando caminas, o como un león en la sabana africana, o como una gallina condenada a poner huevos en una jaula durante toda su vida.
Y el no ser tan importante como creías es algo genial, pues ya no tienes que demostrar nada, no tienes que estar a la altura de nadie, puedes ser libre sabiendo que a nadie le importa lo que haces, porque en realidad así es. Todo se olvida, cada ser tiene su vida. Vive la tuya, disfrútala al máximo. Sé consciente de que con tus decisiones irás hacia un destino o hacia otro. La vida son elecciones, deja que tu corazón te guíe.
Pues hasta que no entiendas que somos parte de un mismo ser, seguirás dando tumbos, buscando algo que ya tienes y está dentro de ti deseando salir, deseando expandirse, pero no puede porque has dejado de escuchar la voz más sincera de todas, que es la que sabe, la que no necesita explicaciones, la que se siente y no se oye, la que compartimos con el resto de criaturas, y la que seremos una vez dejemos de habitar nuestro cuerpo.


duhnn

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